Preparar un partido de fútbol en categorías base va mucho más allá de elegir una alineación. Implica planificar la semana de entrenamientos, decidir la formación, preparar la convocatoria, organizar la logística y tener claro qué quieres transmitir a tus jugadores antes de saltar al campo. En esta guía repasamos todo el proceso paso a paso — desde el lunes hasta el pitido inicial.
Empieza por el lunes: planifica la semana en función del partido
La preparación del partido no empieza el viernes por la noche. Empieza el lunes, cuando diseñas las sesiones de entrenamiento de la semana.
Si el sábado pasado tu equipo tuvo problemas para salir jugando desde atrás, las sesiones del lunes y miércoles deberían trabajar eso. Si el rival del próximo fin de semana presiona alto, necesitas entrenar cómo superar esa presión. La semana de entrenamiento y el partido son lo mismo — uno alimenta al otro.
En fútbol base, esto no significa preparar entrenamientos hiper-específicos como si fuera fútbol profesional. Significa que tus sesiones tengan un hilo conductor que conecte con lo que vas a necesitar el día del partido. Si esta semana quieres jugar con un 2-3-1, entrena situaciones de superioridad en el centro del campo. Si vas a probar laterales largos en el 3-2-1, dedica una parte de la sesión a las incorporaciones por banda.
Lo práctico: abre tu planificador el lunes, revisa lo que pasó el fin de semana anterior y diseña dos o tres sesiones que trabajen los aspectos que quieres mejorar. Si no tienes claro cómo estructurar una sesión, tenemos una guía completa sobre cómo planificar una sesión de entrenamiento que te puede ayudar. Y si usas Fútbol Sesión, tienes más de 2.600 ejercicios organizados por objetivo para montar las sesiones sin partir de cero.
A mediados de semana: decide la formación
Entre martes y miércoles deberías tener claro qué sistema de juego vas a usar. Esto depende de tres cosas: lo que llevas trabajando durante la temporada, las características de tus jugadores disponibles y lo que quieres que aprendan en este partido.
No cambies de formación cada semana. Pero tampoco te cases con una si no está funcionando. En fútbol formativo, el sistema es una herramienta de aprendizaje — si llevas un mes con el 3-2-1 y tus jugadores ya lo dominan, quizás es momento de probar un 2-1-2-1 para que trabajen conceptos más avanzados.
Si necesitas ayuda para decidir qué formación usar, tenemos guías completas donde explicamos cuándo funciona cada sistema y cuándo no:
- Formaciones de fútbol 7: cuál elegir según tu equipo
- Formaciones de fútbol 11: cuál elegir según tu equipo
Jueves o viernes: monta la alineación
Una vez tienes clara la formación, toca decidir quién juega en cada posición. Aquí es donde el conocimiento de tu plantilla marca la diferencia.

Hay dos criterios que deberías equilibrar: el deportivo y el formativo. El deportivo te dice que pongas al mejor lateral de lateral. El formativo te dice que el chaval que siempre juega de central pruebe de interior para que entienda el juego desde otra perspectiva.
En fútbol base, el criterio formativo debería pesar más. Pero eso no significa ignorar el deportivo — significa encontrar un equilibrio razonable. Un entrenador que solo busca ganar limita el desarrollo. Uno que ignora completamente la competición no prepara a sus jugadores para lo que viene después.
Gestión de minutos y rotaciones
Si tienes 14 jugadores en la plantilla y solo juegan 7 (o 11), necesitas un plan de rotaciones. No vale con poner siempre a los mismos de inicio y que los suplentes jueguen los últimos 10 minutos.
Antes de montar la alineación, revisa cuántos minutos ha jugado cada jugador en los últimos partidos. Si hay tres que llevan dos semanas entrando solo al final, esta semana deberían ser titulares. En fútbol base, todos los jugadores deben tener minutos significativos — no es opcional, es parte de tu responsabilidad como formador.
Lo práctico: crea tu alineación asignando a tus jugadores a la formación que has elegido. Con Fútbol Sesión puedes montar la alineación en minutos — seleccionas la formación, arrastras a tus jugadores a cada posición y lo tienes listo.
Viernes: prepara y envía la convocatoria
La convocatoria es el documento que comunica a jugadores y familias quién está convocado, a qué hora hay que estar, dónde se juega y contra quién. Es un paso que muchos entrenadores improvisan y que genera más problemas de los que parece.
Qué debe incluir una buena convocatoria
Una convocatoria completa incluye: nombre del equipo, rival, fecha, hora de llegada (no la hora del partido — la hora a la que deben estar allí), lugar (con dirección completa si es fuera de casa), equipación que deben llevar, y la lista de jugadores convocados.
Cuántos jugadores convocar
Depende de la modalidad:
En fútbol 7, convoca entre 9 y 10 jugadores. Con 7 en campo y 2-3 suplentes tienes suficiente para rotar sin que nadie se quede sin jugar. Si convocas 12 para un partido de fútbol 7, alguno va a jugar 5 minutos — y eso no vale la pena ni para él ni para ti.
En fútbol 11, convoca entre 14 y 16. Con 11 en campo y 3-5 suplentes puedes hacer cambios tácticos y rotar sin problemas.
Cuándo enviarla
El jueves por la noche o el viernes por la mañana como muy tarde. Las familias necesitan tiempo para organizar desplazamientos, sobre todo si el partido es fuera. Enviar lXa convocatoria el viernes a las 22:00 es falta de respeto hacia las familias que tienen que cuadrar horarios.
Lo práctico: una vez tengas la alineación montada, genera la convocatoria y expórtala como PDF para compartirla por WhatsApp o email. Nada de escribir mensajes a mano cada semana.
La noche antes: prepara la hoja de partido
La hoja de partido es tu guía para el día del partido. No es la alineación — es el documento que recoge todo lo que necesitas tener a mano durante los 60 o 70 minutos de juego.
Una buena hoja de partido incluye:
La alineación titular y los cambios previstos. No solo quién empieza — también cuándo piensas hacer los cambios y quién entra por quién. Si tienes claro que en el minuto 20 del primer tiempo entran los tres suplentes, anótalo. Así no improvisas durante el partido y aseguras que todos juegan minutos reales.
Los objetivos del partido. No «ganar». Objetivos formativos concretos: «Salir jugando desde atrás por lo menos en 5 jugadas», «Los laterales se incorporan al ataque cuando tengamos balón», «Presión tras pérdida durante los primeros 5 segundos». Son los puntos que vas a observar durante el partido y sobre los que darás feedback después.
Notas sobre el rival. En fútbol base no hace falta un análisis táctico completo. Pero si ya habéis jugado contra este equipo, o si sabes que presionan muy arriba, o que tienen un delantero muy rápido, anótalo. Te ayudará a ajustar la charla previa y a decidir si necesitas un cambio táctico durante el partido.
El día del partido: calentamiento y charla previa
Llega antes
Llega al campo mínimo 30-40 minutos antes del partido. Necesitas tiempo para preparar el material, hablar con el delegado, comprobar que están todos los jugadores y montar el calentamiento. Si llegas justo, el estrés se transmite a los jugadores.
El calentamiento
Un calentamiento de fútbol base no necesita ser complicado. Debe durar entre 15 y 20 minutos e incluir tres fases: activación (movilidad articular y carrera suave), parte técnica (rondos, pases, conducción) y parte específica (un ejercicio corto que conecte con lo que vas a pedir en el partido).
Si esta semana has trabajado la salida de balón desde atrás, mete un ejercicio de posesión en el calentamiento donde el portero inicia jugando con los centrales. Así los jugadores llegan al pitido inicial con el concepto fresco.
La charla previa
En fútbol base, menos es más. Los jugadores no van a retener una charla de 10 minutos sobre táctica. Tienes 2-3 minutos para transmitir:
Una idea principal. No cinco. Una. «Hoy quiero que salgamos jugando desde atrás. Si nos presionan, el portero busca al central libre. Si no hay opción corta, jugamos largo al delantero y subimos.» Eso es suficiente.
Actitud. «Vamos a competir, vamos a disfrutar, y vamos a hacer lo que hemos entrenado esta semana.» Los jugadores necesitan sentir que estás tranquilo y que confías en ellos.
Nada de presión por el resultado. «Hoy lo importante es que intentemos hacer lo que hemos trabajado.» Si el objetivo del partido era salir jugando desde atrás y lo han intentado 10 veces aunque hayan perdido 3-0, has tenido un buen partido. Si han ganado 5-0 pero sin intentar nada de lo entrenado, no.
Después del partido: cierra el ciclo
El partido no termina con el pitido final. Dedica 5 minutos a hablar con el equipo en frío (no justo al acabar — deja que beban agua, se relajen).
Destaca dos cosas que han hecho bien y una que deben mejorar. Conecta el feedback con lo que habéis entrenado durante la semana: «Esta semana trabajamos la salida de balón y hoy lo habéis intentado — eso es lo que importa.»
Y apunta tus notas para el lunes. ¿Qué ha funcionado? ¿Qué no? ¿Qué necesitas trabajar la semana que viene? Ahí empieza el ciclo de nuevo.
Todo el proceso, en un solo sitio
Preparar un partido implica muchos pasos: planificar entrenamientos, elegir formación, montar la alineación, preparar la convocatoria, organizar la hoja de partido. La mayoría de entrenadores lo hacen con una mezcla de WhatsApp, hojas de Excel, notas en el móvil y memoria.
Con Fútbol Sesión puedes hacer todo el flujo desde un mismo sitio:
- Planifica los entrenamientos de la semana con el catálogo de más de 2.600 ejercicios
- Crea la alineación con la formación que has elegido → Crear alineación
- Genera la convocatoria y compártela como PDF por WhatsApp
- Prepara la hoja de partido con alineación, cambios y objetivos
Todo conectado. Sin saltar entre apps. Sin reescribir nombres cada semana.